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30/11/2007 A golpecitos suaves con la vida...26/11/2007 Sueños Rotos...El niño debe ser protegido contra toda forma de abandono, crueldad y explotación”El niño debe ser protegido contra toda forma de abandono, crueldad y explotación
SUEÑOS ROTOS
Su madre lo miraba con amor y severidad. Le había dicho que no saliera de casa pero él, acostumbrado a pasar las tardes jugando con sus amigos en la calle, no había podido resistirse. Ahora estaban allí los dos, bueno, los cinco porque sus tres hermanos correteaban por la estancia, discutiendo con esa pausada lentitud con la que ella siempre se expresaba. El tiempo iba pasando y, entendiendo las palabras de su madre como las entendía, no alcanzaba a comprender de qué hablaba. Se oía un gran barullo a través de las ventanas cerradas. Desde que se rompió el generador no tenían electricidad y en toda la casa no ardía ni una sola vela. Aquella situación le daba miedo porque, además, en el exterior, a alguien se le había olvidado encender las luces. Dentro y fuera todo era negro. Y los ojos de su madre también. La observó en silencio mientras, sus hermanos cenaban la misma comida de todos los días y todas las noches, bajo el resplandor del cariño que aquella mujer, de hábito zaino, regalaba al compás de un escueto mimo. La puerta que daba a la calle se abrió y apareció un hombre con la cara llena de suciedad y de miedo. Llevaba un fusil en la mano y, con ademanes bruscos ordenó a todos que recogieran algunas cosas, en total un pequeño bulto cada uno y se dispusieran a salir de viaje. Al parecer su padre había enviado a buscarlos y los esperaba en un lugar de las montañas. Poco tiempo después un grupo de vecinos y amigos, todos ellos mujeres, niños y ancianos esperaban que aquel vehículo, con aroma a desierto y desolación, los llevara lejos de su pueblo. Cuando se pusieron en marcha la madre por fin dejó escapar una chispa de luz a través de su mirada y él se sintió muy feliz porque pudo alcanzarla. Horas más tarde el cielo se iluminó con unas bolas de colores que, al desplazarse por entre las estrellas rutilantes de la primavera, dejaban un sonido extraño. Para verlas sólo tuvieron que alzar la vista pues el pequeño camión iba al descubierto. Los bebés, que hasta ese momento dormían arrullados por sus madres y por lo irregular del camino, se despertaron llorando y los mayores miraron embobados la lluvia de fuego. Ahmet se agarró al brazo de su madre mientras ella intentaba cobijar al resto de sus hijos lo más cerca posible de su falda. Circulaban en fila detrás de una larga columna de más vehículos y esperanzas pero, de todos ellos, sólo a ocho o diez alcanzó el misil remitido en pos de la salvación. Ahmet y sus hermanos se quedaron quietos alrededor de su madre, todos muy rotos, al igual que sus sueños y lejos de la vieja carretera que quería llevarlos hacia las montañas.
Queralt.
Para más y mejores historias que empiecen con la misma frase:
Y, para los que no podéis entrar en el space, podéis dejar el comentario en el blog: http://arbolesycerezas.blogspot.com
Breve crónica de un gran viaje...Dándonos la bienvenida a una se las ruinas que visitamos y una haima, donde nos ofrecieron té y nos bailó un muchacho con ojos preciosos...
La "paella" jordana,que consiste en arroz con trozos de carne colocados en el fondo del molde donde se cuece el arroz y que, después, al volcarlo para servirlo, quedan en la parte de arriba, tal como se ve en la foto... muy bueno... y dos instantes curiosos que pude fotografiar...
Momentos, instantes de la vida en Jordania, incluido un amago de tormenta de arena, que sólo quedó en un gran remolino de polvo.
Están en campaña para elegir a ciento y pico diputados, por eso tantos carteles colgados en las calles. Se presentan bastantes mujeres pues, también allí, hay un cupo que cubrir con respecto a las mujeres y la política...
Camino a la Petrita, recogiendo olivas y, ya en la Petrita, una mujer hilando en un rincón y un hombre que accedió a que lo fotografiara, muy amablemente...
Y por fin, a la mañana siguiente muy tempranito, entrando a Petra... un beduino muy ocupado escribiendo algo, la guardia turística a caballo encaminándose al desfiladero, la entrada misma del famoso desfiladero donde ya empecé a llorar llena de emoción y las primeras piedras y los primeros colores que maravillaron nuestros corazones, oprimidos por las sensaciones y sentimientos que pugnaban por salir...
Las fotos no hacen justicia a la belleza que hay allí, una belleza que se palpa, que se respira, que se siente...
Y por fin, intuyendo la luz del Tesoro... abriendo mucho los ojos para poder soportar la ilusión, la emoción, el llanto, la plenitud...
Momentos intensos de emoción necesariamente contenida...
La primera, camino de los famosos ochocientos peldaños que suben al santuario.
La segunda, el santuario, después del enorme sufrimiento que supuso la subida... pero mereció la pena porque pudimos ver tierra palestina...
La tercera, una vez acabada la visita a la ciudad, diciendo adiós a Petra y después de beber te, hacerme fotos con los beduinos y de montar en burro (me quedé con ganas de subirme a un camello)... por cierto... ¡qué ojos tienen los beduinos!
Este fue un día también maravillo: caminando por las tierras de Lawrence de Arabia...
El geep en el que íbamos, parte de la comitiva que formaban los cuatro vehículos y, tumbada en el suelo de una haima, tomando té y descansando, mientras intercambiábamos correos y téléfonos con los compañeros de viaje...
Espero que os guste y, por supuesto, recomiendo el destino.
Aunque, os aseguro, no merece la pena subir los ochocientos horrorosos y famosos peldaños... pero claro, tuve que subir para saberlo así que, cuando vayáis, haced lo que queráis, jejejejje, pues ya decía mi abuelo hace muuuuuchos años que, nadie, escarmienta por cabeza ajena...
Os dejo, a continuación, un hermoso regalo...
Queralt. |
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